La flacidez facial es una de las mayores y más temidas manifestaciones del paso del tiempo que preocupa a la mayoría de los pacientes y que aumenta con la edad.

La flacidez es una manifestación muy evidente que se produce cuando la estructura que mantiene unidas la musculatura y la piel se debilita, hecho que normalmente coincide con una disminución en la producción de colágeno y elastina y en su capacidad para adaptarse a la musculatura subyacente.

Entonces se produce el descolgamiento de la piel del párpado, de los pómulos, de los lados del mentón, la piel del cuello y de debajo de la barbilla se hace más laxa, se alargan las facciones por la gravedad, dando lugar a una pérdida del óvalo facial.

Para luchar contra todos estos problemas se utilizan las Vitaminas Bioestimulantes, un cóctel de vitaminas, aminoácidos, oligoelementos y ácido hialurónico que estimula la función cutánea, favorece la creación de colágeno, elastina y otras sustancias que refuerzan la estructura de la piel.

El tratamiento con Vitaminas consigue restaurar la vitalidad cutánea, devolviéndole elasticidad, tersura y luminosidad a la piel. También reactiva las funciones celulares, mejora la microcirculación vascular, reconstruye, repara y reafirma tejidos y favorece del drenaje de las toxinas que se acumulan en el rostro.

Uno de los objetivos principales de este tratamiento, es el de aportar a la piel la materia prima necesaria para que pueda fabricar de forma natural el colágeno y elastina necesarios para prevenir y retrasar la aparición de arrugas.

Las Vitaminas Bioestimulantes consiguen restablecer y mantener la hidratación de la piel, le devuelven su tono y vitalidad, y actúan eliminando y previniendo la aparición de arrugas, marcas de expresión y otros signos de envejecimiento.